junio 24, 2009

¿Qué decías?...

Tú dijiste -tú-
No hacías otra cosa
que hablar del agua
-la voz siempre tibia,
un eco imperceptible de silencio,
casi un tunel-

Yo deletreaba tu nombre;
palabraspapel,
palabrasalientopiel.
Las palabras adheridas
como una hoja delgada
detrás del pecho



No he dicho nada desde entonces...

Cruzo la calle
saco el cambio
-todos los días a todas horas
tomo un camión a la chingada-
Casi siempre
miro a la gente a los ojos,
les llamo por sus nombres,
pregunto la hora,
camino dos cuadras o tres.
Todas las noches sueño
y miro adentro-vacío.

Escucho de todos lados todo,
de esquinas  e q u i d i s t a n t e m e n t e
el sonido del metal que se funde,
el sonido que impregnaron las máquinas en el tiempo,
en cada pared.
En cada esquina escucho
(ángulos, líneas rectas, quimeras).

Lo único que sé, que está claro
es que ya no sé qué es lo que digo.
Que me he quedado sin palabras. Como sediento.


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